LCA: la lesión que me cambió la mirada

LCA

Artículo de Flor Amundson Teves, atleta y jugadora profesional de hockey

En la vida de un deportista, hay momentos que marcan un antes y un después. Para mí, ese instante llegó con la lesión de ligamento cruzado anterior (LCA). Una rodilla, un gesto, un giro desafortunado, y de repente todo aquello para lo que llevaba años preparándome se tambaleó. El dolor físico fue fuerte, pero el emocional aún más: aceptar que mi carrera se detenía, que mi cuerpo me pedía tiempo y paciencia, fue uno de los retos más grandes que he vivido.

Recuerdo la sensación de vacío y frustración. Como deportista de élite, estás acostumbrada a que tu vida se organice en torno a entrenamientos, objetivos y metas concretas. De pronto, todo ese calendario desapareció y me encontré frente a un escenario nuevo: la rehabilitación. Es un proceso largo, lleno de avances pequeños y retrocesos inesperados, donde la disciplina juega un papel fundamental, pero también la resiliencia emocional.

Lo que me hubiera gustado saber antes

Si algo aprendí con esta lesión es que no estamos preparados para detenernos. Muchas veces, en el deporte profesional y amateur, se habla de la importancia de entrenar fuerte, pero se habla poco de cuidar el cuerpo de manera preventiva. Me hubiera gustado que, antes de la lesión de LCA, alguien me recordara que el trabajo de fortalecimiento, la escucha activa de tu propio cuerpo y la prevención son tan importantes como cualquier sesión de técnica o táctica.

El LCA no solo afecta a deportistas de élite; es una de las lesiones más frecuentes en jóvenes que practican fútbol, baloncesto, hockey y otros deportes de impacto. Por eso, creo que es fundamental hablar de la prevención: trabajar la fuerza muscular, la estabilidad y la flexibilidad, y no subestimar las señales de alerta que el cuerpo nos da.

La rehabilitación de LCA: un viaje hacia mí misma

La recuperación de un LCA no es solo volver a correr o saltar. Es volver a confiar en tu cuerpo, paso a paso. Cada día frente a la fisioterapia me enseñó paciencia. A veces, progresar significaba solo doblar un poco más la rodilla o dar un paso sin dolor. Otras veces, significaba aceptar que había que retroceder para luego avanzar con más seguridad.

Pero lo más transformador fue aprender a aceptar mi vulnerabilidad. Como deportista, tendemos a querer ser siempre fuertes, inquebrantables. Sin embargo, la lesión de LCA me mostró que la verdadera fortaleza también está en permitirnos caer, en pedir ayuda y en reconocer que somos humanos.

Lecciones que me llevo

Hoy, mirando hacia atrás, puedo decir que esa lesión de LCA, aunque dolorosa, me regaló aprendizajes que no cambiaría. Me enseñó a valorar cada entrenamiento, cada partido y cada momento en el campo con una gratitud diferente. También me dio la oportunidad de conocer mi cuerpo de una manera más profunda, de entender sus límites y sus capacidades.

Lo que más me marcó fue la certeza de que el deporte no es solo rendimiento, sino también salud. Y que, tanto en el alto rendimiento como en la práctica recreativa, debemos priorizar el cuidado de nuestro cuerpo, porque es nuestro mayor recurso.

Un mensaje para quienes atraviesan una lesión

Si estás pasando por una lesión como el LCA, quiero decirte que no estás solo. Habrá días difíciles, donde sentirás que el camino es eterno. Pero también habrá pequeñas victorias que celebrarán tu esfuerzo. La clave está en rodearte de un buen equipo médico, confiar en el proceso y, sobre todo, en ti mismo.

La lesión me cambió, pero no me detuvo. Hoy sigo soñando, entrenando y compitiendo con la misma pasión de siempre, pero con una nueva mirada: la de alguien que entiende que cada paso en el campo es un regalo.

Artículo de Flor Amundson Teves, atleta y jugadora profesional de hockey

Flor Amundson Teves en Articulando el Deporte

OAFI siempre con la mujer deportista

La práctica regular de ejercicio físico tiene múltiples beneficios para la salud. El movimiento fortalece los músculos, mejora la coordinación y favorece la densidad ósea, contribuyendo así a la prevención de enfermedades osteoarticulares. Sin embargo, cuando el entrenamiento se vuelve excesivo o no se acompaña de una nutrición adecuada, especialmente en mujeres jóvenes, puede comprometer la salud articular, hormonal y ósea.

Recupera ahora el programa de OAFI SPORT sobre Salud Emocional y Deporte, donde Flor nos contaba su experiencia con la lesión y como vivió todo el proceso.

Desde OAFI seguimos trabajando para prevenir, mejorar el abordaje y elevar la calidad de vida de los deportistas, para que puedan realizar su deporte con el menor impacto posible en sus articulaciones, y disfutar de una vida deportiva saludable.

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